Diálogo con Jesucristo sobre los fundamentos del matrimonio

Esta primera catequesis del primer ciclo de S. Juan Pablo II sobre la Teología del Cuerpo fue impartida durante la Audiencia General del 5 de septiembre de 1979.

Desde hace un tiempo se están preparando los trabajos para el Sínodo, que es una gran asamblea de obispos en Roma donde se tratan temas importantes para la Iglesia. En este caso, el tema será «la misión de la familia cristiana». Con este motivo, el Papa Juan Pablo II propone hacer una reflexión profunda sobre el matrimonio, especialmente tal como fue pensado por Dios “desde el principio”, según interpreta el Papa, en el momento mismo de la creación del ser humano. Para hacerlo, se basa en una conversación que tuvo Jesucristo con unos fariseos, que eran líderes religiosos judíos muy apegados a las normas de la Ley antigua. En esa conversación, los fariseos le preguntan si es permitido divorciarse por cualquier motivo, y Jesús responde citando el libro del Génesis, que narra la creación del ser humano. Jesús recuerda que Dios creó al hombre y a la mujer para que se unieran profundamente, convirtiéndose en “una sola carne”, lo que significa una unión total, no solo física, sino también afectiva, espiritual y vital. Esta expresión, “una sola carne”, indica que el matrimonio es una entrega mutua tan fuerte que forma una unidad inseparable.

Jesús añade una frase muy importante: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”, y con eso afirma que el matrimonio no debe romperse, es decir, que tiene el carácter de indisolubilidad, lo cual significa que no se puede disolver o romper. Aunque Moisés, en el Antiguo Testamento, había permitido el divorcio, Jesús aclara que eso fue por la “dureza del corazón” de la gente, es decir, por la falta de apertura al verdadero amor y al plan de Dios. Pero Jesús quiere devolver al matrimonio su valor original y originario, tal como Dios lo pensó “al principio”. Aquí, el Papa señala que este “principio” al que Jesús se refiere no es solo un momento histórico, sino que tiene un sentido profundo: se trata del proyecto original de Dios, revelado en la creación misma del hombre y la mujer. Por eso, Jesús no se limita a repetir una norma, sino que da un sentido normativo a las palabras del Génesis, lo cual quiere decir que las presenta como una regla válida para todos los tiempos, y no como un simple relato del pasado.

Además, el Papa explica que no se trata solo de aceptar una regla porque viene de Dios, como si fuera una imposición externa. Para entender el matrimonio como Dios lo quiso, hay que mirar más profundamente cómo fue creado el ser humano. Según el libro del Génesis, Dios hizo al hombre “a su imagen”, y lo creó varón y mujer. Esta diferencia y complementariedad son parte esencial del ser humano. Por eso, el matrimonio no es solo una unión legal o social, sino una realidad querida por Dios desde el origen, como expresión de amor, comunión y entrega total entre el hombre y la mujer. Todo esto forma parte de la revelación, es decir, del conocimiento que Dios nos da sobre su plan y su voluntad a través de la Sagrada Escritura, especialmente en los primeros capítulos del Génesis.

En este contexto, el Papa anuncia que en las siguientes audiencias de los miércoles (momentos semanales en los que se encuentra con los fieles) va a seguir reflexionando sobre este tema. Lo hará no solo como preparación lejana al Sínodo (que se celebraría del 26 de septiembre al 25 de octubre de 1980 y luego daría lugar a la Familiaris Consortio de 1981), sino para invitar a todos los cristianos a convertirse en interlocutores actuales de Cristo, es decir, personas que escuchan con atención lo que Jesús sigue diciendo hoy sobre el matrimonio y la familia, y que buscan responder con fidelidad. El objetivo es ir a las raíces más profundas del matrimonio cristiano, que no se encuentra solo en las leyes o en las costumbres, sino en el diseño original de Dios para el ser humano. Con estas catequesis, Juan Pablo II quiere ayudar a entender mejor la belleza, la verdad y la grandeza de la vocación al matrimonio, tal como ha sido pensada por Dios “desde el principio”.

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