Es un sistema económico y social que se basa en los principios de la propiedad privada de los medios de producción, siendo el «capital» (fábricas, herramientas, licencias, recursos financieros…) la herramienta de producción central.
Para muchos es el sistema imperante en la actualidad y sigue muy presente en el debate público (ej. Juan Ramón Rallo y Roberto Vaquero en The Wild Project).
Miguel Anxo Bastos es un doctor en economía que defiende el liberalismo económico y en concreto la escuela austríaca. Tiene charlas como esta en la que defiende el sistema capitalista, dando muchas referencias bibliográficas interesantes y hablando de su futuro:
Historia
Adam Smith es conocido como «fundador intelectual» del capitalismo, aunque en realidad este ha surgido con las propias relaciones productivas de la sociedad.
Capitalismo y Religión
Max Weber sugiere que el protestantismo habría potenciado este sistema: «los valores del calvinismo, como la predestinación y la ética del trabajo, fueron fundamentales en la formación del espíritu capitalista. La doctrina de la predestinación generó una búsqueda constante de señales de elección divina, y la acumulación de riqueza se consideraba un posible signo de ello. La ética del trabajo, basada en el «llamado» o vocación, promovía el trabajo duro y la excelencia profesional como deber religioso, contribuyendo así al desarrollo del capitalismo al fomentar la acumulación de capital y la inversión en el crecimiento económico».
La Iglesia Católica a menudo critica el «capitalismo desenfrenado», aunque entendido como mera libertad económica sí lo considera aceptable: “Si por «capitalismo» se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de «economía de empresa», «economía de mercado», o simplemente de «economía libre».” (S. Juan Pablo II, Carta encíclica Centesimus annus núm. 42).