Comunicación

El fin del matrimonio es hacernos uno… y punto. Y para conseguir esa unión hay que ir acercando nuestras almas haciendo uso del diálogo como herramienta de comunicación en un sentido profundo: dándonos el uno al otro, conociéndonos a fondo… y también orando juntos para ponernos en comunicación con Dios.

No se trata tanto de ser «excelente comunicadores», sino de llenar el corazón de lo que nos comunica Dios en la oración… y luego saber compartirlo con nuestro esposo o esposa, prestando atención, cuidando y entregando todo nuestro ser al cónyuge.

Referencias

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