Vicio y virtud

En la ética tradicional cristiana, los vicios son los hábitos que nos conducen al Mal y las virtudes, por el contrario, los que nos llevan al Bien. Ambos asumen que el ser humano sufre tensiones que pueden clasificarse de impulsos de atracción hacia algunos objetos o de repulsión hacia algunos objetos.

Sentir atracción hacia lo bueno y repulsión hacia lo malo es lo normal, pero para llevar una vida con unos valores ordenados y no caer en errores y excesos a menudo es necesario moderarnos frente a esa atracción hacia lo bueno (virtud de la Templanza) y fortalecernos frente a esa repulsión hacia lo malo (virtud de la Fortaleza). Por ejemplo, la comida nos puede parecer «buena», pero debemos comer con moderación… y el esfuerzo físico nos puede parecer «malo», pero debemos realizarlo con fortaleza.

Habitualmente se habla de 4 virtudes cardinales, y pensando sobre ello que podría deberse a que cada una guarda relación con una de las potencias del alma… e incluso algo también con las virtudes teologales que me he permitido poner aquí, aunque es de mi cosecha (conectando cada cardinal con 2 o 3 teologales):

Virtud cardinalPotencia del almaVirtud teologal
Prudencia, discernir el bien adecuado que debemos hacerEntendimiento y razónFe… y Caridad
Justicia, querer hacer el bien adecuado a los demásVoluntadCaridad y Esperanza
Fortaleza, afrontar adecuadamente la aversión al malPasiones (irascibles / arduas)Esperanza… y Fe
Templanza, moderar adecuadamente el deseo de bienPasiones (concupiscible)Caridad…, Fe y Esperanza
(ayuda la Prudencia)Sentidos internos
(memoria, imaginación)
(ayudan por tanto Fe y Caridad)
(ayuda la Prudencia y la Templanza)Sentidos externos
(percepción)
(ayudan por tanto las tres)

Según bajamos en la tabla las potencias son más débiles, por eso es el entendimiento el que tiene que «atar» a la voluntad, que es más débil. La última potencia del alma, la más profunda y que estaría más arriba en la tabla, es el propio Espíritu Santo que inhabita en nosotros. Él es el único que puede dar las virtudes teologales y llevarlas a plenitud.