11-M

Los atentados del 11 de marzo de 2004 en Atocha (Madrid) fueron una serie de ataques con explosivos coordinados sobre cuatro trenes de cercanías en los que fallecieron 192 personas y cerca de 2000 resultaron heridas.

Dada la proximidad de la fecha con las elecciones generales y la confusión de aquellos días al aparecer pistas que apuntaban al yihadismo en lugar de a la, tristemente conocida en España, banda terrorista ETA, el partido del gobierno (PP) y de la oposición (PSOE) se acusaron de mentir y ocultar información. También los medios transmitieron información contradictoria y equivocada en algunos casos.

Tras el juicio fueron condenados Othman el Gnaoui y Jamal Zougam como autores del atentado, además de José Emilio Suárez Trashorras en calidad de colaborador. No se encontró que hubiera vínculos con ETA ni con Al Qaeda. La información básica sobre el suceso está disponible en la Wikipedia.

Desde el principio surgieron incógnitas y cuestiones sospechosas en la investigación de los hechos, lo que ha dado lugar a distintas teorías sobre la autoría, intención y manipulación de pruebas en torno a los atentados. Se creó una plataforma llamada Peones Negros, a raíz de un blog de Luis del Pino, donde muchos ciudadanos colaboraban para investigar el asunto.

Terra Ignota, un grupo de aficionados a la divulgación política e histórica, lanzaron un extenso documental sobre el 11-M titulado «11M: El principio del fin» de más de 8 horas de duración, recopilando estas sospechas de pistas falsas, datos ignorados durante el proceso y entrevistas posteriores sobre todas las teorías existentes al respecto. En una ampliación del documental llamada «El abogado del Diablo» se especula junto a diversos entrevistados sobre múltiples autorías posibles del atentado.

Aunque posiblemente un documental algo más fácil de digerir es de 3 horas y lo realiza Carles Moreno en su canal de documentales populares Rimembah, recibe el título de 11M: La historia que no encaja (o también 11M: La gran chapuza).

Otros documentales como el de Netflix o el de Amazon tienen enfoques más coincidentes con lo que parece apuntar la sentencia, aunque también se señalan, en el caso del de Amazon, las presiones mediáticas y políticas que existieron en torno al caso.